domingo, 15 de noviembre de 2015

Visita a Carranque

9/05/2015



El sábado 9 de mayo de 2.015 teníamos una cita con todos nuestros socios, era nuestra primera excursión juntos, desde que el 1 de marzo se pusiera la primera piedra, o dicho de otra manera, se constituyera la Asociación Cultural Antiqva Hispania. Ese mismo día, el que suscribe estas líneas, tenía sensaciones algo contradictorias; por un lado, contento por estar con todos ellos y reencontrarme con alguien muy especial, se llama Oscar y es el actual Presidente. Él y no otro, es el culpable de estar escribiendo estas líneas y por haberme acercado la Arqueología de nuevo a mi vida. Pero por otro, algo triste por volver al lugar donde nacieron todos mis sueños y que una decisión política los volvió a enterrar para condenarlos al olvido. Me explico mejor, en Carranque trabajé casi 15 años, como arqueólogo y también como guía, allí todavía mi voz tiene agujetas y miles de recuerdos golpean sin descanso mi cabeza.



A modo de introducción, el Ayuntamiento de Carranque (un pequeño municipio de la provincia de Toledo). celebra anualmente durante el mes de mayo unas Jornadas Romanas, que durante este año 2015 celebraba su décima edición; en éstas jornadas se recreaba la vida del mundo romano y se conmemoraba igualmente la inauguración del Parque arqueológico en mayo del 2003. Era la excusa perfecta para vernos allí y recuperar mi voz.



Por la mañana asistimos a las Jornadas en las que cómo es habitual había un mercado romano, un pasacalles con malabares, recreaciones de la vida militar y civil romana, así como, exhibición de aves rapaces. Al mediodía nos esperaba el convivium, comimos en un merendero que estaba situado en los aledaños del yacimiento a las afueras de Carranque, cada cual trajo su comida y bebida de casa. Allí confraternizaremos entre nosotros para conocernos mejor y hubo muchas risas compartidas.



Por la tarde nos esperaba lo mejor, aunque el calor y la digestión se empeñaban a permanecer en la sombra y seguir disfrutando de la grata compañía. Sólo contábamos con esa opción: porque el Ayuntamiento de Carranque no abre la Casa de Materno los sábados por la tarde, pese que las Jornadas se realizaban en honor de su descubrimiento. A modo de introducción, en el año 1983, y gracias al descubrimiento casual de un mosaico, comenzaron las excavaciones cuyo resultado ha sido el descubrimiento y puesta en valor de uno de los conjuntos monumentales más importantes de la Hispania romana, el formado por la Casa de Materno con sus mosaicos, y los edificios conocidos como el Edificio Palacial y el Mausoleo. Todos ellos, fechados a finales del siglo IV, y todos ellos relacionados con el Emperador Teodosio I el Grande.



Pero antes de iniciar nuestra expedición y adentrarnos hacia lo desconocido, expliqué de forma muy breve a interpretar un mapa topográfico del lugar, y les advertí que íbamos a caminar por un sendero de dificultad media que nos conduciría a unos cubos de molino, posiblemente de época medieval, para más adelante ver diferentes represas hidráulicas cuya función sería la de aprovisionar agua a los cubos. Para al final llegar al lugar en el que según Dimas Fernández Galiano (sit tibi terra levis) y nosotros enclavamos a la mítica ciudad romana de Titulcia, tan buscada y estudiada en los últimos años. Pero antes sería necesario una pequeña exposición de cómo se realiza una prospección arqueológica y cuál es su finalidad científica. Allí podrían observar y recuperar sobre el terreno pequeños fragmentos cerámicos, pórfido rojo, mármol y numerosas teselas; todo ello en superficie y sin valor arqueológico alguno ya que este material está descontextualizado.



Nos pusimos en pie y empezamos el recorrido, mientras tanto les contaba que los restos constructivos de esta zona se localizaban a lo largo de la cuenca del arroyo de la Sacristana, que constituye la parte más amplia y más desconocida del Parque Arqueológico. Como hilo conductor para describir el medio natural de este paraje.



El río Guadarrama nace en la sierra del mismo nombre y es afluente del Tajo: su cuenca está orientada en dirección N-S. El relieve, en esta zona por tanto es arcilloso y arenoso (según su topónimo, río de arenas en árabe), se presenta suavemente ondulado, con la presencia de cárcavas, barrancos y pequeños escarpes, producidos por la erosión diferencial de estratos duros y blandos y sobre todo, por la acción hidrográfica. Por tanto, la composición geológica es favorable a la existencia de abundantes mantos acuíferos, sobre los cuales queda contenida el agua filtrada por las arenas porosas más superficiales. De esta manera, los arroyos de esta zona llevan agua en casi todos los estiajes, aunque permanezca un nivel superficial apreciable solo en los periodos de lluvia. En el entorno predomina la típica vegetación de bosques de ribera (chopos, juncos, retamas y taray) y una gran variedad de pinares y coníferas (bosque mediterráneo).



El primer edificio que nos encontramos durante la visita fue los molinos, son sin duda las estructuras más vistosas y de mayor interés entre las aparecidas en este lado del río, se hallan aproximadamente a 500 metros de la desembocadura del arroyo de la Sacristana. Son dos molinos de cubo adosados, el de la derecha, de dimensiones más reducidas es más antiguo, y el de la izquierda más grande y más moderno. Ambos molinos tienen el mismo funcionamiento y se componen de cuatro partes: caz, cubo, cárcavo y sala de molienda. Los cubos se construyen en una ladera de fuerte pendiente; desde la parte superior hasta la parte inferior de 7 metros aprox., con una pendiente estimada de 19º. La cronología de estas estructuras esta datada en un periodo comprendido entre los siglos VII y XV d.C.



A lo largo del arroyo se hallan diversas estructuras, en un primer momento se ha supuesto que todas perteneciesen al sistema de conducción de agua a los molinos. El punto de captación más probable, por la topografía y la forma de la red hidrográfica, es la confluencia entre los arroyos de Conmaleche y de San Blas, situado a una cota de 556 m y conocido con el nombre de “La Presa”. Allí se produce un estrechamiento del cauce y una pequeña expansión del valle aguas arriba, que permiten la construcción de una presa pequeña y de pequeña altura. Desde ahí hasta la parte superior de los cubos de los molinos hay 3 m de desnivel, con una longitud de 500 m y una pendiente media del 6%, más que suficiente para la caída del agua.



Finalmente, tocaba la parte más divertida y didáctica de la excursión, la localización en el cerro de Valdecañas, la ciudad romana de Titulcia , en la zona conocida como Carranque de Yuso que según el Itinerario de Antonino se encontraría a 25 millas de Toledo, una distancia que se cumple con exactitud en el caso del paraje donde se hallan los restos. El hallazgo de este yacimiento arqueológico ha servido para confirmar el cruce de vías romanas más importante del centro peninsular. Allí niños y mayores por un día se convirtieron en arqueólogos, vieron posibles estructuras en superficie y recuperaron mucho material de época romana. Fue una auténtica gozada ver como se les despeinaba su sonrisa cuando tenían entre sus manos un auténtico tesoro. Sin duda, fue un día muy intenso y emocionante que habrá que repetir.


David Gálvez Ayllón




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